UNSGSA -UN Secretary-General’s Special Advocate for Inclusive Finance for Development

Mexico City, Mexico

Speech at the International Forum for Financial Inclusion

Próximos pasos en favor de la inclusión financiera en México: Priorizar a los agentes, las pequeñas empresas y la industria Fintech

Señor Presidente Enrique Peña Nieto, Secretario Meade, Secretario Nuño, Gobernador Carstens, demás miembros del gabinete, senadores y diputados, damas y caballeros,

El verano pasado estuve aquí para la presentación de la Política Nacional de Inclusión Financiera. Estoy nuevamente aquí porque el progreso de México en torno a este tema tiene mucha importancia para mí y para mi trabajo. Muchos de los aquí reunidos han sido mis aliados… ¡Son mi familia de la inclusión financiera! Y como cualquier familia, nos reunimos en las buenas y en las malas para hacer realidad nuestro sueño común.

Claramente la inclusión financiera ya empieza a abrirse un espacio cada vez más afianzado en México, y realmente confío en que podamos seguir avanzando en los próximos meses. México ya ha adoptado una parte muy significativa de las medidas más importantes para asegurar el progreso. Pero los frutos de esos esfuerzos todavía se tienen que materializar, ya que hoy sólo el 44 por ciento de los adultos tiene una cuenta de ahorros. 

Es claro que la máxima prioridad comprende la ampliación significativa de la red de corresponsales que permitirán  proporcionar servicios financieros básicos a escala nacional.  La creación de una sólida red de corresponsales será fundamental para llegar a las zonas rurales donde la pobreza es mayor y las sucursales bancarias son inexistentes. La proximidad de servicios es primordial para todas las personas, pero de manera especial para las mujeres de ingresos bajos, que necesitan realizar el 75 per ciento de sus transacciones a no más de media hora de distancia de su propia casa. Del mismo modo, la proximidad es también esencial para el desembolso de los pagos de los diversos programas sociales gubernamentales. Si no se cuenta con una sólida red de corresponsales e infraestructura de pagos digitales, será difícil digitalizar pagos para los siete millones de mujeres, en su mayoría rurales, que dependen del programa Prospera así como de muchos otros programas.

En la actualidad, México tiene alrededor de 40,000 corresponsales, menor número que Colombia, país que tiene menos de la mitad de la población. Si queremos realmente tener acceso financiero a nivel nacional, en todas las regiones del país, es probable que necesitemos cinco veces más esa cantidad, es decir, más de 200,000 corresponsales.

Entiendo por supuesto que la creación y gestión eficaz de una red de corresponsales es un objetivo sumamente complejo: un sinnúmero de países en todo el mundo con los que trabajo conjuntamente, se esfuerza grandemente por contar con una, pero el resultado vale el esfuerzo. Hasta que las personas no bancarizadas tengan acceso a servicios digitales y desaparezca el efectivo, tendremos que contar con puntos de contacto físico, que sean menos costosos que las sucursales bancarias.

En el caso de México, algunos de los desafíos más importantes que enfrenta el concepto de agente son una conectividad rural deficiente, un alto niveles de informalidad de los comerciantes, y el costo y complejidad del proceso de autorización de los corresponsale y también las necesidades que tiene el consumidor, o sea, entender la demandas.

La puesta en marcha de la Red Compartida, será un gran paso para resolver el problema de la conectividad nacional de la que tanto dependemos.

Conjuntamente con estos esfuerzos, aprovecho esta ocasión para animar a los reguladores a colaborar en encontrar  un modelo viable que permita que empresitas independientes e informales, mismo en zonas remotas, puedan llegar a ser corresponsales bancarios. Lamentablemente, no creo que podamos esperar a resolver el problema de la informalidad generalizada, antes de avanzar el acceso a servicios financieros, por lo que tal vez, las soluciones impliquen la colaboración entre administradores de corresponsales y agregadores de pagos con negocios informales. Por supuesto, el riesgo deberá administrarse de manera aceptable y el proceso de formalización deberá seguir siendo muy importante en el largo plazo.

Este punto acerca de la informalidad nos lleva a la segunda prioridad para México: el financiamiento de las micro, pequeñas y medianas empresas. Hay 4.2 millones de MIPYMES en el país, que son responsables del 71 por ciento del empleo. Sin embargo, casi tres cuartas partes de estas empresas son informales, lo que limita seriamente su capacidad para obtener crédito y demás servicios financieros que necesitan para desarrollarse e incrementar el empleo.

Entre todas las reformas en curso que rigen a las MIPYMES, dada la necesidad de información confiable para otorgar créditos, las autoridades correspondientes deberían prioritizar la centralización y el mejoramiento de la base de datos de información de crédito. En este mismo sentido, hacer totalmente efectivo el registro de garantías de bienes muebles podría darnos más resultados inmediatos.

La tercera prioridad que me gustaría mencionar implica a la industria fintech. Quizás debí mencionar a la industria fintech primero, ya que representa una posible solución para todos los otros retos que hemos analizado. La industria fintech parece ser la dirección natural para un país como México, que tiene el mayor mercado de startups fintech en Latinoamérica y el segundo mercado de telefonía móvil.

Las nuevas compañías de innovación tecnológica ya están ofreciendo una amplia gama de servicios financieros, tales como el crédito y los pagos de persona a persona, financiación colectiva o crowdfunding y herramientas de gestión financiera.

Al reducir los costos de las transacciones y superar la barrera de la distancia, las finanzas digitales han sido ampliamente consideradas como el factor clave para la inclusión financiera. Los macrodatos, a su vez, podrían proporcionar nuevas formas de evaluar la solvencia de las MiPYMES subatendidas, inclusive aquellas que sean propiedad de mujeres. Incluso podrían permitir a los proveedores de servicios financieros determinar cuáles empresas informales reunirían las condiciones para convertirse en corresponsales.

Es esencial que se abra el espacio para el desarrollo y el sólido crecimiento del sector de las fintech. México se encuentra bien encaminado en el establecimiento de las bases necesarias para que esto ocurra con su nueva ley de las fintech que próximamente se estudiará en el Congreso.

Las fintech prometen mucho en favor de la inclusión financiera en México, en especial si podemos crear el correcto ecosistema de corresponsales que permita que las personas de bajos recursos se beneficien de ellas. Esto a través de monederos electrónicos, las remesas digitales e incluso con tecnología de blockchain. Sin embargo, todo esto conlleva nuevos riesgos: de manera particular, los clientes de bajos ingresos no pueden darse el lujo de sobreendeudarse ni de ser víctimas de fraude financieros o fraude digital.

A medida que avanzamos hacia el futuro de la tecnología financiera, este nuevo panorama debe incorporar nuevos regímenes de protección del consumidor. Los reguladores y supervisores deberán estar bien preparados para ello.

Hace unos meses convoqué un debate con los principales reguladores y empresas de la industria fintech mundial, incluso con entidades mexicanas. Al final de nuestra conversación, nos pusimos de acuerdo en torno a una lista de nueve requisitos clave para que las fintech se desarrollen ayudando la inclusión financiera de forma sustentable, responsable y equitativa.

Algunos de estos requisitos son particularmente pertinentes al entorno mexicano, como es el caso de la conectividad móvil, el tema de identidad (digital y nacional), la interoperabilidad de los servicios digitales y la competencia leal entre bancos, operadores de telefonía móvil e innovadores de la industria fintech.

También esta incluida en esta lista la alfabetización financiera, lo que nos trae a la importancia del lanzamiento de la Estrategia Nacional de Educación Financiera hoy. Este es realmente otro hecho más que pone de manifiesto que la inclusión financiera es verdaderamente una prioridad en México y eso me hace muy feliz!

Nuevamente, me honro en felicitarles por su trabajo tenaz, y ya saben, como una hermana en esta familia de la inclusión financiera, ustedes cuentan con todo mi apoyo.

Me gustaría unirme a los demás participantes para agradecerle al Sr. Agustín Carstens por todo su apoyo en la inclusión financiera.  He contado mucho con él y espero seguir haciéndolo en Basilea, donde ya tenemos muchos proyectos, y seguir colaborando para lograr la inclusión financieros que todos los mexicanos se merecen.